sábado, 8 de julio de 2017

LA REVOLUCIÓN RUSA y LA FORMACIÓN DE LA URSS


Guión:

1.    El hundimiento del régimen zarista.
1.1.        Rusia en vísperas de la I Guerra Mundial.
1.2.        Los movimientos de oposición.
1.3.        La Revolución de 1905.
2.    La Revolución de 1917.
2.1.        El detonante: La participación rusa en la I Guerra Mundial.
2.2.        La Revolución de Febrero.
2.3.        La Revolución bolchevique de Octubre.
3.    La construcción de la U.R.S.S. (1919/45).
3.1.        La guerra civil y el comunismo de guerra.
3.2.        La N.E.P.
3.3.        La organización del Estado soviético.
3.4.        La era estalinista.
3.4.1.    La lucha por el poder.
3.4.2.    La planificación económica: Los planes quinquenales.
3.4.3.    Las depuraciones políticas (purgas).


        En dos momentos revolucionarios del año 1917, que tienen lugar en el breve espacio de 9 meses, Rusia va a destronar a su último zar y va a instaurar el primer régimen socialista del mundo.

1.   El hundimiento del régimen zarista.

1.1.  Rusia en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

        Este gran cambio, que puso las bases de lo que será una gran potencia mundial, no se explica sin conocer las peculiares condiciones políticas, sociales y económicas que anclaban a Rusia prácticamente en los siglos bajomedievales.

        A.)  Desde el punto de vista político, el Imperio ruso seguía sometido a una monarquía absoluta (zarismo). El zar Nicolás II gobernaba por decretos (ucases) sin ningún tipo de control institucional: la ley era la expresión de su voluntad. Sus instrumentos de poder eran los siguientes:
·         Una burocracia muy numerosa, entre la que estaba muy extendida la corrupción.
·         Una policía política (la Ojranka) que, con terribles procedimientos, controlaba todos los aspectos de la vida rusa (universidades, justicia, prensa…) para reprimir cualquier movimiento intelectual, político o religioso que pudiera oponerse al régimen.
·         Un ejército encargado de mantener el orden interior y de dominar a los pueblos no rusos del Imperio. El zar era el jefe supremo del Ejército y de la Armada.
·         La Iglesia ortodoxa, cuyo jefe supremo era el zar, legitimaba el poder de éste (representante de Dios en la tierra). Su influencia era muy grande sobre las analfabetas masas campesinas.
·         La rusificación de las minorías étnicas (pueblos no rusos).

         B.)  Desde el punto de vista social, la población rusa había experimentado un rápido crecimiento desde finales del siglo XIX, siendo de 175 millones en 1914. Se trataba de una población fundamentalmente rural (más del 80%), con dos grupos fundamentales:
·         Las clases altas, formadas sobre todo por nobles y clérigos, que poseían las mayores y mejores tierras; la nobleza monopolizaba los altos cargos de la administración y del ejército. Junto a ellos hay que citar a algunos grandes industriales y comerciantes.
·         Las clases bajas, constituidas por el campesinado y el proletariado:
-          Los campesinos soportaban unas condiciones de vida y de trabajo muy duras. El decreto de liberación de los siervos (1861) no había significado una mejora sustancial de su situación, pues para acceder a la propiedad de las tierras, tenían que pagar una fuerte indemnización a los propietarios nobles. Las tierras que se liberaron no se entregaron a campesinos particulares sino a comunidades de campesinos (mir), que eran quienes distribuían los lotes de tierra, decidían qué cultivar, pagaban los impuestos, etc. Aunque las reformas del ministro Stolipin redujeron el poder del mir, la mayoría de los campesinos no mejoró, pues no obtenían suficientes beneficios ni para saldar sus deudas ni para invertir en mejoras, sin hablar de las épocas de malas cosechas: muchos prefirieron vender sus tierras y emigrar a las ciudades.
-          Los obreros industriales, unos 3 millones en 1914, procedían del éxodo rural. Su situación se parecía a la de los obreros de la Primera Revolución Industrial. Carecían de todo tipo de derechos, sus salarios eran mínimos y sus jornadas laborales, largas.

        C.)  Económicamente, Rusia se basaba en una agricultura arcaica, de escasa modernización técnica. Aunque la producción aumentó entre las últimas décadas del XIX y principios del XX, el crecimiento de la población, la desviación de gran parte del trigo para pagar la deuda externa y el fuerte alza de los precios no mejoraron la situación de la agricultura rusa.    Por otra parte, la inexistencia de una clase media que invirtiera en la industria y el hecho de no haberse producido una revolución agrícola, obligaron al Estado a convertirse en el principal impulsor de la industrialización, recurriendo al capital extranjero (sobre todo, francés), que invirtió principalmente en la construcción de líneas férreas y en la extracción de carbón, hierro y petróleo. Esta dependencia del capitalismo extranjero no favoreció el surgimiento de una burguesía industrial y financiera autóctona.

1.2.  Los movimientos de oposición.

        Hacia la segunda mitad del siglo XIX se iniciaron los primeros movimientos de oposición al zarismo, que actuaban en la clandestinidad debido a la falta de libertades. La oposición fue impulsada por la intelligentsia, es decir, por grupos de intelectuales, profesionales liberales y estudiantes, una minoría culta que creía tener la misión de liberar al pueblo ruso de la opresión y el atraso.
        El primer movimiento destacado fue el de los populistas o narodniki, una organización que preconizaba desde la necesidad de educar al campesinado hasta la acción terrorista inspirada en el anarquismo (como el atentado que costó la vida al zar Alejandro II). Sus partidarios creían que se podía alcanzar el socialismo sin tener que pasar por el capitalismo.
        La introducción de las ideas marxistas en Rusia (por Plejánov) y los nulos resultados obtenidos por la violencia terrorista condujeron a la escisión de los narodniki y a la aparición de varios partidos políticos:
·         El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), fundado en 1898 y de ideología marxista. Mostró dos tendencias que se dividieron en 1903:
a)    Los mencheviques, más moderados. Defendían la necesidad de llevar a cabo una revolución liberal encabezada por la burguesía, como paso previo a la revolución socialista.
b)    Los bolcheviques, liderados por Lenin, creían que la débil burguesía rusa era incapaz de dirigir ningún cambio, y que eran las masas populares (proletarios y campesinos) los que debían dirigir la revolución a favor de un sistema democrático: una vez conseguido este cambio, su profundización llevaría por fin al triunfo socialista.
·         El Partido Social-Revolucionario (SR), surgido de la evolución del populismo.

        La oposición al zarismo basada en ideas liberales fue minoritaria, pero también se organizó en partidos políticos. El principal de ellos fue el Partido Constitucional Demócrata (los cadetes, de las siglas KD), fundado y dirigido por Miliukov, y de extracción burguesa. Su objetivo era conseguir el triunfo del capitalismo y del parlamentarismo constitucional al estilo británico, mediante reformas pacíficas.


1.3.  La Revolución de 1905.

        La situación socioeconómica y política, agravada por las levas de campesinos y el aumento de los impuestos para hacer frente a la guerra ruso-japonesa, y la derrota rusa en dicho conflicto provocaron una situación revolucionaria, cuyo detonante fue la dura represión ejercida por el ejército contra una multitud que se manifestaba pacíficamente en San Petersburgo para pedir reformas al zar (9 de enero de 1905, “Domingo Sangriento”).
        Ante la oleada de huelgas, sublevaciones campesinas y levantamientos nacionalistas, el zar se vio obligado a realizar una serie de concesiones, pero, pasado el peligro, siguió gobernando de forma autocrática, y los líderes políticos y sindicales fueron perseguidos. Pese a su fracaso, algunos consideran a esta revolución como un ensayo general de la gran revolución de 1917, ya que por primera vez aparecieron los soviets (consejos) como forma de coordinar la acción de los obreros en huelga.






2.   La Revolución de 1917.

2.1.  El detonante: La participación rusa en la I Guerra Mundial. 

        Pero lo que realmente contribuyó al hundimiento del régimen zarista fue la decisión de participar en la Primera Guerra Mundial: fue, en palabras de Lenin, “el más hermoso regalo a la revolución”. La entrada de Rusia en la guerra volvió a poner de manifiesto las debilidades del régimen zarista. Se movilizó a casi 15 millones de soldados, a los que no se pudo equipar (había un fusil para cada tres); como la mayoría eran campesinos, la agricultura se estancó, dejando desabastecidas a las ciudades y al propio ejército. La escasez de productos de primera necesidad y la subida de los precios (sin correspondencia con los salarios) generalizaron el hambre y la miseria, mientras que la falta de materias primas, ocasionada por la paralización de las vías de comunicación, obligó a cerrar muchas empresas.
        En el frente, las tropas rusas empezaron a sufrir una derrota tras otra. Hubo más de 2 millones de muertos y más de 5 millones de heridos. Los soldados, desmoralizados por las pérdidas humanas, la mala alimentación y la falta de armas, desertaban en masa.
        Mientras el descontento se extendía al estamento militar y político, la Corte, en manos de la zarina y de su consejero Rasputín, se hallaba sumida en la corrupción y el caos. Ante la falta de una autoridad eficaz, los políticos burgueses plantearon una salida democrática al régimen, pero fue imposible parar la revolución.

2.2.  La Revolución de Febrero.

        Ante la grave situación en que Rusia se encontraba, los días 23 y 24 de febrero de 1917 estalló en San Petersburgo una huelga general que en pocos días se extendió por todas las ciudades del Imperio. Las tropas se sumaron a la revuelta popular y el zar Nicolás II se vio obligado a abdicar, convirtiéndose Rusia en una república.
        El nuevo Gobierno provisional decretó un conjunto de medidas: amnistía política, restablecimiento de los derechos sindicales y de las libertades individuales… así como la promesa de convocar una Asamblea (Duma) Constituyente. Sin embargo, debido a los compromisos internacionales contraídos anteriormente y a los lazos de la burguesía rusa con el capital europeo, el gobierno decidió continuar la guerra. De igual modo, las reformas económicas y sociales reclamadas por el pueblo fueron aplazadas hasta la formación de la Duma.
        Al mismo tiempo, obreros y soldados creaban el Soviet de Obreros y Soldados de Petrogrado, dominado por mencheviques y socialrevolucionarios. En poco tiempo, los soviets se extendieron por toda Rusia, formando una especie de parlamentos del pueblo.
        De este modo, se produjo una dualidad de poderes:
      - El poder legal, ostentado por el Gobierno provisional, que representaba los intereses de la burguesía.
      -  El poder real, ejercido por el Soviet de Petrogrado, que representaba los intereses de las masas populares, si bien en un principio apoyaron al gobierno para consolidar las reformas democráticas.



2.3.  La Revolución bolchevique de Octubre.

        Pronto quedó claro que los objetivos del gobierno provisional no respondían a las máximas aspiraciones del pueblo ruso: los campesinos seguían reclamando las tierras; los obreros, mejoras laborales; y todos, la salida de Rusia de la guerra y la firma de la paz. Mientras que los socialrevolucionarios y los mencheviques continuaron al lado del gobierno, los bolcheviques se pusieron al frente de las masas populares. Lenin, que había regresado del exilio, publicó las “Tesis de abril”, donde reclamaba todo el poder para los soviets.
        En julio, después del fracaso de una ofensiva lanzada contra los alemanes, se produjo una insurrección popular, donde los bolcheviques demostraron la fuerza que habían adquirido. Pero la represión del levantamiento obligó a Lenin a refugiarse en Finlandia y al partido a pasar a la clandestinidad. El presidente del gobierno provisional pasó a ser un socialista moderado, Kerenski.
        En agosto, la caída de Riga en manos alemanas fue la excusa utilizada por el general Kornílov para encabezar un golpe de estado, exigiendo la desaparición del soviet de Petrogrado y una mayor disciplina en el seno de las fuerzas armadas. El golpe de estado fracasó gracias a la intervención de los soviets, y los bolcheviques vieron aumentar su prestigio. Lenin decidió que había llegado el momento de tomar el poder y convenció al comité central de su partido.
        La noche del 24 al 25 de octubre, las milicias bolcheviques ocuparon los puntos clave de Petrogrado(el Banco del Estado, los puentes del Neva, Correos y Telégrafos, estaciones de tren, sedes ministeriales) y al día siguiente tomaron el Palacio de Invierno. Tras el levantamiento, se formó el primer gobierno obrero y campesino: el Consejo de los Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin y del que formaban parte, entre otros, Trotski y Stalin. Las primeras medidas del nuevo gobierno abordaron los principales problemas que afectaban a la población rusa:
-          El decreto sobre la paz: se firmó el armisticio con Alemania y posteriormente el Tratado de Brest-Litovsk (marzo de 1918).
-          El decreto sobre la tierra legalizaba las ocupaciones y los repartos de tierras que los campesinos realizaban espontáneamente desde hacía meses.
-          El decreto sobre las empresas industriales cedía a los soviets de obreros el control de las fábricas.
-          El decreto de las nacionalidades reconocía la igualdad y la soberanía de todos los pueblos del Imperio ruso y su derecho a la autodeterminación.

        Pocos días después de tomar Petrogrado, los revolucionarios controlaron Moscú, y en los meses siguientes la revolución se extendió por otras áreas de la Rusia europea, aunque las antiguas autoridades mantenían el control de extensos territorios. La primera revolución socialista del mundo había triunfado, pero aún quedaba un largo camino para su consolidación.







3.   La construcción de la URSS (1919/45).

3.1.  La guerra civil y el comunismo de guerra.

        Los antiguos aliados de Rusia (EEUU, Japón, Gran Bretaña, Francia), descontentos por la paz unilateral con Alemania y temerosos de que la revolución socialista se contagiara a otros países, invadieron el territorio ruso y ayudaron militar y económicamente a las fuerzas contrarias a la revolución (zaristas, liberales, socialistas antibolcheviques), que constituyeron el Ejército blanco e iniciaron en seguida una ofensiva contra los bolcheviques. Así se inició la guerra civil, que desde 1918 a 1921 prolongó los sufrimientos de la población, acrecentados por el bloqueo económico decretado por los países occidentales.
        El gobierno bolchevique se defendió organizando el Ejército Rojo, dirigido por Trotski, que se convirtió en una formación muy disciplinada y eficaz.  A su victoria final contribuyeron factores como las divisiones en el seno del ejército blanco, el levantamiento del bloqueo internacional y el apoyo masivo del campesinado ruso, temeroso de perder las tierras concedidas por los bolcheviques si éstos eran derrotados.
         Para ganar la guerra en medio de tantas dificultades, el gobierno bolchevique se vio obligado a implantar una férrea organización económica, conocida como “comunismo de guerra”, cuyos rasgos específicos fueron:
-          Control de todos los medios de producción por el Estado.
-          El Estado se convirtió en el único distribuidor de productos: supresión del mercado libre.
-          Servicios de trabajo gratuitos, regulados por el Estado.
-          Requisa obligatoria de productos agrarios.
-          Abolición del dinero como medio de intercambio.
        Aunque contribuyó a la victoria final, desde el punto de vista económico el “comunismo de guerra” fue un auténtico fracaso: la producción agrícola había disminuido 2/3 respecto a la de 1913, y la industrial 1/3; el comercio casi había desaparecido y las fábricas no podían funcionar por falta de energía. La escasez, el hambre (y epidemias) y la dureza con que se implantó el “comunismo de guerra” (represión policial, sanciones contra los trabajadores) provocó un gran descontento en la población, que protagonizó diversas revueltas e insurrecciones, como la de los marinos de la base de Kronstadt, duramente reprimida.

3.2.  La N.E.P.

         La nueva Rusia que surgió tras la guerra civil era una Rusia empobrecida, con un hondo malestar en la población. Para poner solución al descontento generalizado, se aprobaron una serie de medidas que constituyeron la denominada Nueva Política Económica (N.E.P.), una política económica mixta que combinaba elementos del comunismo y del capitalismo, y que suponía una necesaria rectificación ante los desajustes del comunismo de guerra. Se concebía como un sistema transitorio.
        Uno de los principales objetivos de la N.E.P. fue volver a atraer a los campesinos para recuperar los niveles de producción agraria, que se había reducido considerablemente y había generado un grave desabastecimiento de la población. Se puso fin a las requisas y se sustituyó el impuesto en especie por otro en metálico. Los campesinos pudieron explotar libremente sus tierras y comercializar sus productos.
        En el terreno industrial, las pequeñas empresas fueron desnacionalizadas y gozaron de libertad para comerciar sus productos. No obstante, el Estado mantuvo la propiedad sobre las industrias básicas (grandes empresas), los transportes, la banca y el comercio exterior.
        Los resultados de la N.E.P. fueron inmediatos: en 1927 se alcanzó el nivel de producción normal, se duplicó la cosecha de trigo y la extracción de petróleo, y se triplicó la de carbón.

3.3.  La organización del Estado soviético.

        Los años de la guerra civil favorecieron una centralización del poder en manos de los bolcheviques (comunistas desde 1918): la democracia desapareció y la represión –llevada a cabo por la policía política o Cheka)- se ejerció duramente contra todos los grupos disidentes, fueran liberales o socialistas.
        En 1923 se aprobó una Constitución, en la que se dio una identificación entre las instituciones del Estado y las del Partido Comunista (PCUS), único permitido.
·         En el Estado las instituciones esenciales eran:
-          El Congreso de los Soviets: convocado anualmente, reunía a los representantes de los soviets urbanos y campesinos.
-          El Soviet Supremo, compuesto por dos cámaras: el Consejo de la Unión (un representante por cada 300.000 ciudadanos) y el Consejo de las Nacionalidades (con representantes de las Repúblicas federadas).
-          Del Soviet Supremo emanaba una especie de gobierno: el Presidium de la URSS.
·         El PCUS contaba con una estructura piramidal de mando. En la cima se hallaba el Comité Central (unos 1.000 miembros), de donde se elegía al personaje más importante de la URSS, el Secretario general, que acumulaba más poder que el presidente del Presidium. La base del partido la integraban personas que dominaban los soviets a nivel local, provincial y regional, e intervenían absolutamente en todos los aspectos de la vida de la URSS.

3.4.  La era estalinista.

3.4.1.  La lucha por el poder.

        A la muerte de Lenin (1924) se sucedieron en el seno del Partido Comunista luchas por el control del poder, con dos candidatos principales: Trotski y Stalin.
·         Trotski, hombre de gran capacidad intelectual y política, gozaba de gran prestigio por haber sido el organizador del Ejército Rojo. Concebía el partido como una organización abierta, en la que debían tener cabida diferentes corrientes de opinión sobre la construcción del socialismo. Defendió la idea de la revolución permanente, según la cual el socialismo no se podía construir en un país aislado, por lo que había que extender la revolución socialista fuera de Rusia.
·         Stalin, en cambio, defendía un partido disciplinado, en el que no se admitían debates internos ni desviaciones de la doctrina oficial. Defendió que había que dedicar toda la energía a construir el socialismo en un solo país, Rusia, como paso previo a su exportación posterior. Desde su posición de Secretario general, Stalin logró desprestigiar, deportar y luego exiliar a Trotski.

        La imposición de Stalin sobre el partido a finales de la década de los años veinte, dio inicio a una larga etapa, el estalinismo, caracterizada por la planificación económica (planes quinquenales) y por el terror político (purgas).

3.4.2.  La planificación económica: Los planes quinquenales.

           El primer paso en la construcción del socialismo consistía en establecer un plan para fortalecer al país, haciéndolo militar e industrialmente autosuficiente. Para ello se puso en práctica una planificación económica por el Estado, que, a través de un nuevo organismo (el Gosplan), decidía qué, cómo, cuánto y cuándo producir y consumir, las inversiones a realizar, los medios para financiarlas, el reparto del trabajo, los precios y salarios, etc. Dicha planificación se concretó en sucesivos Planes Quinquenales: 
            .-  El Primer Plan Quinquenal (1928-1933) tenía como objetivo lograr la autosuficiencia económica del país mediante una industrialización acelerada, para lo que era necesario obtener excedentes agrícolas para exportar, a cambio de importar maquinaria. La realización de este plan se hizo a través de:
-          La colectivización de la agricultura, con la creación de granjas colectivas (koljoses) y de granjas estatales (sovjoses). La resistencia de los campesinos, especialmente de los kulaks (campesinos que habían prosperado con la NEP), a la colectivización se venció mediante una violenta represión, que ejecutó o deportó a miles de ellos. Para el trabajo de estas colectividades se crearon parques de tractores y maquinarias dependientes del estado. A cada colectivo se le asignaba una cuota de producción, de modo que los productos que excedieran de esa cuota podían venderse libremente.
-          Prioridad en el desarrollo de la industria pesada y la producción de energía. Se desarrollaron grandes obras públicas y grandes complejos industriales: embalses, siderurgia, minería… La falta de técnica se subsanó comprando en el exterior la maquinaria, recurriendo a técnicos extranjeros y desarrollando acelerados planes de formación profesional superior.
-          El comercio fue controlado en su totalidad por el Estado, a través de grandes almacenes estatales.

            .-  El Segundo Plan Quinquenal (1933-37) prosiguió con la colectivización de la agricultura y con el desarrollo de la industria pesada, especialmente con la agrupación en grandes kombinats industriales de las fábricas cuya producción era complementaria.

        Tanto el primer como el segundo plan fueron acompañados de una gran campaña propagandística, para hacer que todos se sintieran responsables en la construcción del país. La gente devoraba las estadísticas de producción, que se convirtieron en al pasatiempo nacional, celebrando cada avance en la industria como un éxito personal. Los trabajadores que superaban sus propias marcas en la producción, como Stajanov, eran glorificados por el Estado como “héroes del trabajo”. Por el contrario, un director de una fábrica que no alcanzara los índices previstos en los planes, podía despedirse hasta de su vida, pues una mala dirección era equiparable a un sabotaje a la revolución.

          .-  El Tercer Plan Quinquenal (1938/41) pretendía impulsar la industria química y la ligera, pero fue interrumpido por la invasión de Alemania. A pesar de no concluir su realización, la URSS había logrado alcanzar el tercer puesto en la economía mundial.

3.4.3.  Las depuraciones políticas (purgas).

        Entre 1936 y 1939, Stalin dirigió una ola de depuraciones masivas (las purgas), que afectó a miles de comunistas, entre los que figuraban destacados dirigentes de la revolución de octubre (Zinóviev, Bujarin…), oficiales del Ejército Rojo, técnicos responsables de la planificación, etc. Juicios, ejecuciones y deportaciones masivas a los campos de concentración (los gulags) provocaron el terror en la sociedad rusa. Stalin se desembarazó así de posibles competidores, convirtiéndose en jefe único y absoluto de la URSS, apoyado por sumisos colaboradores y objeto además de un verdadero culto a la personalidad. De la persecución tampoco se libró Trotski, asesinado en su exilio mexicano (1940).
        En 1936 se consideró que el socialismo había tenido tantos éxitos que se proclamó una nueva Constitución, “la única del mundo que es absolutamente democrática”, según Stalin. Esta Constitución mantuvo la estructura federal e institucional de la de 1924. El Partido Comunista reforzó su poder sobre las instituciones del estado: si se quería participar en la vida política a través de los soviets, era necesario pertenecer al Partido, ya que éste imponía las candidaturas. 

Balance.   A lo largo de la década de los años treinta, la URSS experimentó un profundo cambio en su estructura económica y pasó a ser un país industrializado: su población rural pasó de ser el 82% de la población total en 1926 a ser del 67% en 1939.  Gracias a los planes quinquenales, la producción de hierro y de acero se cuadruplicó (al igual que la energía), y la de carbón se multiplicó por 3,5. Sin embargo, la primacía dada a la industria pesada produjo consecuencias negativas: por un lado, se descuidó la modernización de la agricultura, con una producción que ni siquiera se aproximó a la mitad de las previsiones, lo que en muchas ocasiones provocó problemas de abastecimiento de la población; por otro, se relegó la industria de consumo, lo que repercutió en el bajo nivel de vida de la población.
         Por el contrario, fueron considerables las mejoras en la sanidad, en la red de transportes y en educación: el analfabetismo desapareció, el número de alumnos pasó de 7 millones en 1914 a 26 millones en 1939, y el número de universidades y escuelas técnicas pasó de 71 en 1913 a 448 en 1939.
         La gran burocratización de la vida política y económica (que beneficiaba a la elite del Partido Comunista -nomenklatura- mediante la acumulación de cargos y privilegios), el aumento de los gastos en armamento, el bajo nivel de vida de la población, la represión política y la falta de libertades fueron los aspectos más negativos de los cambios producidos por el nuevo régimen comunista de la URSS.


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