LA REVOLUCIÓN RUSA y LA FORMACIÓN DE LA URSS
Guión:
1.
El hundimiento del régimen zarista.
1.1.
Rusia en vísperas de la I Guerra Mundial.
1.2.
Los movimientos de oposición.
1.3.
La Revolución de 1905.
2.
La Revolución de 1917.
2.1.
El detonante: La participación rusa en la I Guerra
Mundial.
2.2.
La Revolución de Febrero.
2.3.
La Revolución bolchevique de Octubre.
3.
La construcción de la U.R.S.S. (1919/45).
3.1.
La guerra civil y el comunismo de guerra.
3.2.
La N.E.P.
3.3.
La organización del Estado soviético.
3.4.
La era estalinista.
3.4.1.
La lucha por el poder.
3.4.2.
La planificación económica: Los planes quinquenales.
3.4.3.
Las depuraciones políticas (purgas).
En dos momentos revolucionarios del año
1917, que tienen lugar en el breve espacio de 9 meses, Rusia va a destronar a
su último zar y va a instaurar el primer régimen socialista del mundo.
1. El hundimiento del régimen zarista.
1.1. Rusia en vísperas de la Primera Guerra
Mundial.
Este gran cambio, que puso las bases de
lo que será una gran potencia mundial, no se explica sin conocer las peculiares
condiciones políticas, sociales y económicas que anclaban a Rusia prácticamente
en los siglos bajomedievales.
A.)
Desde el punto de vista político, el Imperio ruso seguía sometido
a una monarquía absoluta (zarismo). El zar Nicolás
II gobernaba por decretos (ucases) sin ningún tipo de control
institucional: la ley era la expresión de su voluntad. Sus instrumentos de
poder eran los siguientes:
·
Una burocracia muy numerosa, entre la que estaba muy
extendida la corrupción.
·
Una policía política (la Ojranka) que, con terribles procedimientos, controlaba todos los
aspectos de la vida rusa (universidades, justicia, prensa…) para reprimir
cualquier movimiento intelectual, político o religioso que pudiera oponerse al
régimen.
·
Un ejército encargado de mantener el orden interior y
de dominar a los pueblos no rusos del Imperio. El zar era el jefe supremo del
Ejército y de la Armada.
·
La Iglesia ortodoxa, cuyo jefe supremo era el zar,
legitimaba el poder de éste (representante de Dios en la tierra). Su influencia
era muy grande sobre las analfabetas masas campesinas.
·
La rusificación de las minorías étnicas (pueblos no
rusos).
B.)
Desde el punto de vista social, la población rusa había
experimentado un rápido crecimiento desde finales del siglo XIX, siendo de 175
millones en 1914. Se trataba de una población fundamentalmente rural (más del
80%), con dos grupos fundamentales:
·
Las clases altas, formadas sobre todo por nobles y
clérigos, que poseían las mayores y mejores tierras; la nobleza monopolizaba
los altos cargos de la administración y del ejército. Junto a ellos hay que
citar a algunos grandes industriales y comerciantes.
·
Las clases bajas, constituidas por el campesinado y
el proletariado:
-
Los campesinos soportaban unas condiciones de vida y
de trabajo muy duras. El decreto de liberación de los siervos (1861) no había
significado una mejora sustancial de su situación, pues para acceder a la
propiedad de las tierras, tenían que pagar una fuerte indemnización a los
propietarios nobles. Las tierras que se liberaron no se entregaron a campesinos
particulares sino a comunidades de campesinos (mir), que eran quienes distribuían los lotes de tierra, decidían
qué cultivar, pagaban los impuestos, etc. Aunque las reformas del ministro Stolipin redujeron el poder del mir, la
mayoría de los campesinos no mejoró, pues no obtenían suficientes beneficios ni
para saldar sus deudas ni para invertir en mejoras, sin hablar de las épocas de
malas cosechas: muchos prefirieron vender sus tierras y emigrar a las ciudades.
-
Los obreros industriales, unos 3 millones en 1914,
procedían del éxodo rural. Su situación se parecía a la de los obreros de la
Primera Revolución Industrial. Carecían de todo tipo de derechos, sus salarios
eran mínimos y sus jornadas laborales, largas.
C.)
Económicamente, Rusia se basaba en una agricultura arcaica, de
escasa modernización técnica. Aunque la producción aumentó entre las últimas
décadas del XIX y principios del XX, el crecimiento de la población, la
desviación de gran parte del trigo para pagar la deuda externa y el fuerte alza
de los precios no mejoraron la situación de la agricultura rusa. Por otra parte, la inexistencia de una
clase media que invirtiera en la industria y el hecho de no haberse producido
una revolución agrícola, obligaron al Estado a convertirse en el principal
impulsor de la industrialización, recurriendo al capital extranjero (sobre
todo, francés), que invirtió principalmente en la construcción de líneas
férreas y en la extracción de carbón, hierro y petróleo. Esta dependencia del capitalismo
extranjero no favoreció el surgimiento de una burguesía industrial y financiera
autóctona.
1.2. Los movimientos de oposición.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX se
iniciaron los primeros movimientos de oposición al zarismo, que actuaban en la
clandestinidad debido a la falta de libertades. La oposición fue impulsada por
la intelligentsia, es decir, por grupos de intelectuales, profesionales
liberales y estudiantes, una minoría culta que creía tener la misión de liberar
al pueblo ruso de la opresión y el atraso.
El primer movimiento destacado fue el
de los populistas o narodniki, una
organización que preconizaba desde la necesidad de educar al campesinado hasta
la acción terrorista inspirada en el anarquismo (como el atentado que costó la
vida al zar Alejandro II). Sus partidarios creían que se podía alcanzar el
socialismo sin tener que pasar por el capitalismo.
La introducción de las ideas marxistas
en Rusia (por Plejánov) y los nulos
resultados obtenidos por la violencia terrorista condujeron a la escisión de
los narodniki y a la aparición de varios partidos políticos:
·
El Partido
Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), fundado en 1898 y de ideología
marxista. Mostró dos tendencias que se dividieron en 1903:
a)
Los mencheviques,
más moderados. Defendían la necesidad de llevar a cabo una revolución liberal
encabezada por la burguesía, como paso previo a la revolución socialista.
b)
Los bolcheviques,
liderados por Lenin, creían que la
débil burguesía rusa era incapaz de dirigir ningún cambio, y que eran las masas
populares (proletarios y campesinos) los que debían dirigir la revolución a
favor de un sistema democrático: una vez conseguido este cambio, su
profundización llevaría por fin al triunfo socialista.
·
El Partido
Social-Revolucionario (SR), surgido de la evolución del populismo.
La oposición al zarismo basada en ideas
liberales fue minoritaria, pero también se organizó en partidos políticos. El
principal de ellos fue el Partido
Constitucional Demócrata (los cadetes,
de las siglas KD), fundado y dirigido por Miliukov,
y de extracción burguesa. Su objetivo era conseguir el triunfo del capitalismo
y del parlamentarismo constitucional al estilo británico, mediante reformas
pacíficas.
1.3. La Revolución de 1905.
La situación socioeconómica y política,
agravada por las levas de campesinos y el aumento de los impuestos para hacer
frente a la guerra ruso-japonesa, y la derrota rusa en dicho conflicto
provocaron una situación revolucionaria, cuyo detonante fue la dura represión
ejercida por el ejército contra una multitud que se manifestaba pacíficamente
en San Petersburgo para pedir reformas al zar (9 de enero de 1905, “Domingo Sangriento”).
Ante la oleada de huelgas, sublevaciones campesinas y levantamientos nacionalistas,
el zar se vio obligado a realizar una serie de concesiones, pero, pasado el
peligro, siguió gobernando de forma autocrática, y los líderes políticos y
sindicales fueron perseguidos. Pese a su fracaso, algunos consideran a esta
revolución como un ensayo general de la gran revolución de 1917, ya que por
primera vez aparecieron los soviets
(consejos) como forma de coordinar la acción de los obreros en huelga.
2. La Revolución de 1917.
2.1. El detonante: La participación rusa en la
I Guerra Mundial.
Pero lo que realmente contribuyó al
hundimiento del régimen zarista fue la decisión de participar en la Primera
Guerra Mundial: fue, en palabras de Lenin, “el más hermoso regalo a la
revolución”. La entrada de Rusia en la guerra volvió a poner de manifiesto las
debilidades del régimen zarista. Se movilizó a casi 15 millones de soldados, a
los que no se pudo equipar (había un fusil para cada tres); como la mayoría
eran campesinos, la agricultura se estancó, dejando desabastecidas a las
ciudades y al propio ejército. La escasez de productos de primera necesidad y
la subida de los precios (sin correspondencia con los salarios) generalizaron
el hambre y la miseria, mientras que la falta de materias primas, ocasionada
por la paralización de las vías de comunicación, obligó a cerrar muchas
empresas.
En el frente, las tropas rusas
empezaron a sufrir una derrota tras otra. Hubo más de 2 millones de muertos y
más de 5 millones de heridos. Los soldados, desmoralizados por las pérdidas humanas,
la mala alimentación y la falta de armas, desertaban en masa.
Mientras el descontento se extendía al
estamento militar y político, la Corte, en manos de la zarina y de su consejero
Rasputín, se hallaba sumida en la
corrupción y el caos. Ante la falta de una autoridad eficaz, los políticos
burgueses plantearon una salida democrática al régimen, pero fue imposible
parar la revolución.
2.2. La Revolución de Febrero.
Ante la grave situación en que Rusia se
encontraba, los días 23 y 24 de febrero de 1917 estalló en San Petersburgo una
huelga general que en pocos días se extendió por todas las ciudades del
Imperio. Las tropas se sumaron a la revuelta popular y el zar Nicolás II se vio
obligado a abdicar, convirtiéndose Rusia en una república.
El nuevo Gobierno provisional decretó
un conjunto de medidas: amnistía política, restablecimiento de los derechos
sindicales y de las libertades individuales… así como la promesa de convocar
una Asamblea (Duma) Constituyente. Sin embargo, debido a los compromisos
internacionales contraídos anteriormente y a los lazos de la burguesía rusa con
el capital europeo, el gobierno decidió continuar la guerra. De igual modo, las
reformas económicas y sociales reclamadas por el pueblo fueron aplazadas hasta
la formación de la Duma.
Al mismo tiempo, obreros y soldados
creaban el Soviet de Obreros y Soldados de Petrogrado, dominado por
mencheviques y socialrevolucionarios. En poco tiempo, los soviets se
extendieron por toda Rusia, formando una especie de parlamentos del pueblo.
De este modo, se produjo una dualidad
de poderes:
- El poder legal, ostentado por el Gobierno provisional, que representaba
los intereses de la burguesía.
-
El poder real, ejercido por el Soviet
de Petrogrado, que representaba los intereses de las masas populares, si
bien en un principio apoyaron al gobierno para consolidar las reformas
democráticas.
2.3. La Revolución bolchevique de Octubre.
Pronto quedó claro que los objetivos
del gobierno provisional no respondían a las máximas aspiraciones del pueblo
ruso: los campesinos seguían reclamando las tierras; los obreros, mejoras
laborales; y todos, la salida de Rusia de la guerra y la firma de la paz.
Mientras que los socialrevolucionarios y los mencheviques continuaron al lado
del gobierno, los bolcheviques se pusieron al frente de las masas populares.
Lenin, que había regresado del exilio, publicó las “Tesis de abril”, donde reclamaba todo el poder para los soviets.
En julio, después del fracaso de una
ofensiva lanzada contra los alemanes, se produjo una insurrección popular,
donde los bolcheviques demostraron la fuerza que habían adquirido. Pero la
represión del levantamiento obligó a Lenin a refugiarse en Finlandia y al
partido a pasar a la clandestinidad. El presidente del gobierno provisional
pasó a ser un socialista moderado, Kerenski.
En agosto, la caída de Riga en manos
alemanas fue la excusa utilizada por el general Kornílov para encabezar un golpe de estado, exigiendo la
desaparición del soviet de Petrogrado y una mayor disciplina en el seno de las
fuerzas armadas. El golpe de estado fracasó gracias a la intervención de los
soviets, y los bolcheviques vieron aumentar su prestigio. Lenin decidió que
había llegado el momento de tomar el poder y convenció al comité central de su
partido.
La noche del 24 al 25 de octubre, las
milicias bolcheviques ocuparon los puntos clave de Petrogrado(el Banco del
Estado, los puentes del Neva, Correos y Telégrafos, estaciones de tren, sedes
ministeriales) y al día siguiente tomaron el Palacio de Invierno. Tras el
levantamiento, se formó el primer gobierno obrero y campesino: el Consejo de los Comisarios del Pueblo,
presidido por Lenin y del que formaban parte, entre otros, Trotski y Stalin.
Las primeras medidas del nuevo gobierno abordaron los principales problemas que
afectaban a la población rusa:
-
El decreto sobre la paz: se firmó el armisticio con
Alemania y posteriormente el Tratado de Brest-Litovsk (marzo de 1918).
-
El decreto sobre la tierra legalizaba las
ocupaciones y los repartos de tierras que los campesinos realizaban
espontáneamente desde hacía meses.
-
El decreto sobre las empresas industriales cedía a
los soviets de obreros el control de las fábricas.
-
El decreto de las nacionalidades reconocía la
igualdad y la soberanía de todos los pueblos del Imperio ruso y su derecho a la
autodeterminación.
Pocos días después de tomar Petrogrado,
los revolucionarios controlaron Moscú, y en los meses siguientes la revolución
se extendió por otras áreas de la Rusia europea, aunque las antiguas
autoridades mantenían el control de extensos territorios. La primera revolución
socialista del mundo había triunfado, pero aún quedaba un largo camino para su
consolidación.
3. La construcción de la URSS (1919/45).
3.1. La guerra civil y el comunismo de guerra.
Los antiguos aliados de Rusia (EEUU,
Japón, Gran Bretaña, Francia), descontentos por la paz unilateral con Alemania
y temerosos de que la revolución socialista se contagiara a otros países,
invadieron el territorio ruso y ayudaron militar y económicamente a las fuerzas
contrarias a la revolución (zaristas, liberales, socialistas antibolcheviques),
que constituyeron el Ejército blanco
e iniciaron en seguida una ofensiva contra los bolcheviques. Así se inició la guerra
civil, que desde 1918 a 1921
prolongó los sufrimientos de la población, acrecentados por el bloqueo
económico decretado por los países occidentales.
El gobierno bolchevique se defendió
organizando el Ejército Rojo,
dirigido por Trotski, que se
convirtió en una formación muy disciplinada y eficaz. A su victoria final contribuyeron factores
como las divisiones en el seno del ejército blanco, el levantamiento del
bloqueo internacional y el apoyo masivo del campesinado ruso, temeroso de
perder las tierras concedidas por los bolcheviques si éstos eran derrotados.
Para ganar la guerra en medio de
tantas dificultades, el gobierno bolchevique se vio obligado a implantar una
férrea organización económica, conocida como “comunismo de guerra”,
cuyos rasgos específicos fueron:
-
Control de todos los medios de producción por el
Estado.
-
El Estado se convirtió en el único distribuidor de
productos: supresión del mercado libre.
-
Servicios de trabajo gratuitos, regulados por el
Estado.
-
Requisa obligatoria de productos agrarios.
-
Abolición del dinero como medio de intercambio.
Aunque contribuyó a la victoria final,
desde el punto de vista económico el “comunismo de guerra” fue un auténtico
fracaso: la producción agrícola había disminuido 2/3 respecto a la de 1913, y
la industrial 1/3; el comercio casi había desaparecido y las fábricas no podían
funcionar por falta de energía. La escasez, el hambre (y epidemias) y la dureza
con que se implantó el “comunismo de guerra” (represión policial, sanciones
contra los trabajadores) provocó un gran descontento en la población, que
protagonizó diversas revueltas e insurrecciones, como la de los marinos de la
base de Kronstadt, duramente
reprimida.
3.2. La N.E.P.
La nueva Rusia que surgió tras la guerra
civil era una Rusia empobrecida, con un hondo malestar en la población. Para
poner solución al descontento generalizado, se aprobaron una serie de medidas
que constituyeron la denominada Nueva
Política Económica (N.E.P.), una política económica mixta que combinaba
elementos del comunismo y del capitalismo, y que suponía una necesaria
rectificación ante los desajustes del comunismo de guerra. Se concebía como un
sistema transitorio.
Uno de los principales objetivos de la
N.E.P. fue volver a atraer a los campesinos para recuperar los niveles de
producción agraria, que se había reducido considerablemente y había generado un
grave desabastecimiento de la población. Se puso fin a las requisas y se
sustituyó el impuesto en especie por otro en metálico. Los campesinos pudieron
explotar libremente sus tierras y comercializar sus productos.
En el terreno industrial, las pequeñas
empresas fueron desnacionalizadas y gozaron de libertad para comerciar sus
productos. No obstante, el Estado mantuvo la propiedad sobre las industrias
básicas (grandes empresas), los transportes, la banca y el comercio exterior.
Los resultados de la N.E.P. fueron
inmediatos: en 1927 se alcanzó el nivel de producción normal, se duplicó la
cosecha de trigo y la extracción de petróleo, y se triplicó la de carbón.
3.3. La organización del Estado soviético.
Los años de la guerra civil
favorecieron una centralización del poder en manos de los bolcheviques
(comunistas desde 1918): la democracia desapareció y la represión –llevada a
cabo por la policía política o Cheka)-
se ejerció duramente contra todos los grupos disidentes, fueran liberales o
socialistas.
En 1923 se aprobó una Constitución,
en la que se dio una identificación entre las instituciones del Estado y las
del Partido Comunista (PCUS), único
permitido.
·
En el Estado las instituciones esenciales eran:
-
El Congreso de
los Soviets: convocado anualmente, reunía a los representantes de los
soviets urbanos y campesinos.
-
El Soviet
Supremo, compuesto por dos cámaras: el Consejo de la Unión (un
representante por cada 300.000 ciudadanos) y el Consejo de las Nacionalidades
(con representantes de las Repúblicas federadas).
-
Del Soviet Supremo emanaba una especie de gobierno:
el Presidium de la URSS.
·
El PCUS contaba con una estructura piramidal de
mando. En la cima se hallaba el Comité
Central (unos 1.000 miembros), de donde se elegía al personaje más
importante de la URSS, el Secretario
general, que acumulaba más poder que el presidente del Presidium. La base
del partido la integraban personas que dominaban los soviets a nivel local,
provincial y regional, e intervenían absolutamente en todos los aspectos de la
vida de la URSS.
3.4. La era estalinista.
3.4.1. La lucha por el poder.
A la muerte de Lenin (1924) se
sucedieron en el seno del Partido Comunista luchas por el control del poder,
con dos candidatos principales: Trotski y Stalin.
·
Trotski, hombre de gran
capacidad intelectual y política, gozaba de gran prestigio por haber sido el
organizador del Ejército Rojo. Concebía el partido como una organización
abierta, en la que debían tener cabida diferentes corrientes de opinión sobre
la construcción del socialismo. Defendió la idea de la revolución permanente, según la cual el socialismo no se podía
construir en un país aislado, por lo que había que extender la revolución
socialista fuera de Rusia.
·
Stalin, en cambio,
defendía un partido disciplinado, en el que no se admitían debates internos ni
desviaciones de la doctrina oficial. Defendió que había que dedicar toda la
energía a construir el socialismo en un
solo país, Rusia, como paso previo a su exportación posterior. Desde su
posición de Secretario general, Stalin logró desprestigiar, deportar y luego
exiliar a Trotski.
La imposición de Stalin sobre el
partido a finales de la década de los años veinte, dio inicio a una larga
etapa, el estalinismo, caracterizada por la planificación económica (planes
quinquenales) y por el terror político (purgas).
3.4.2. La planificación económica: Los planes
quinquenales.
El primer paso en la construcción
del socialismo consistía en establecer un plan para fortalecer al país,
haciéndolo militar e industrialmente autosuficiente. Para ello se puso en
práctica una planificación económica por el Estado, que, a través de un nuevo
organismo (el Gosplan), decidía qué,
cómo, cuánto y cuándo producir y consumir, las inversiones a realizar, los
medios para financiarlas, el reparto del trabajo, los precios y salarios, etc.
Dicha planificación se concretó en sucesivos Planes Quinquenales:
.-
El Primer Plan Quinquenal (1928-1933) tenía como objetivo lograr
la autosuficiencia económica del país mediante una industrialización acelerada,
para lo que era necesario obtener excedentes agrícolas para exportar, a cambio
de importar maquinaria. La realización de este plan se hizo a través de:
-
La colectivización de la agricultura, con la
creación de granjas colectivas (koljoses)
y de granjas estatales (sovjoses). La
resistencia de los campesinos, especialmente de los kulaks (campesinos que habían prosperado con la NEP), a la
colectivización se venció mediante una violenta represión, que ejecutó o
deportó a miles de ellos. Para el trabajo de estas colectividades se crearon
parques de tractores y maquinarias dependientes del estado. A cada colectivo se
le asignaba una cuota de producción, de modo que los productos que excedieran
de esa cuota podían venderse libremente.
-
Prioridad en el desarrollo de la industria pesada y la
producción de energía. Se desarrollaron grandes obras públicas y grandes
complejos industriales: embalses, siderurgia, minería… La falta de técnica se
subsanó comprando en el exterior la maquinaria, recurriendo a técnicos
extranjeros y desarrollando acelerados planes de formación profesional
superior.
-
El comercio fue controlado en su totalidad por el
Estado, a través de grandes almacenes estatales.
.-
El Segundo Plan Quinquenal (1933-37) prosiguió con la
colectivización de la agricultura y con el desarrollo de la industria pesada,
especialmente con la agrupación en grandes kombinats
industriales de las fábricas cuya producción era complementaria.
Tanto el primer como el segundo plan
fueron acompañados de una gran campaña propagandística, para hacer que todos se
sintieran responsables en la construcción del país. La gente devoraba las
estadísticas de producción, que se convirtieron en al pasatiempo nacional,
celebrando cada avance en la industria como un éxito personal. Los trabajadores
que superaban sus propias marcas en la producción, como Stajanov, eran glorificados por el Estado como “héroes del
trabajo”. Por el contrario, un director de una fábrica que no alcanzara los
índices previstos en los planes, podía despedirse hasta de su vida, pues una
mala dirección era equiparable a un sabotaje a la revolución.
.-
El Tercer Plan Quinquenal (1938/41) pretendía impulsar la
industria química y la ligera, pero fue interrumpido por la invasión de
Alemania. A pesar de no concluir su realización, la URSS había logrado alcanzar
el tercer puesto en la economía mundial.
3.4.3. Las depuraciones políticas (purgas).
Entre 1936 y 1939, Stalin dirigió una
ola de depuraciones masivas (las purgas), que afectó a miles de comunistas,
entre los que figuraban destacados dirigentes de la revolución de octubre (Zinóviev, Bujarin…), oficiales del
Ejército Rojo, técnicos responsables de la planificación, etc. Juicios,
ejecuciones y deportaciones masivas a los campos de concentración (los gulags) provocaron el terror en la
sociedad rusa. Stalin se desembarazó así de posibles competidores,
convirtiéndose en jefe único y absoluto de la URSS, apoyado por sumisos
colaboradores y objeto además de un verdadero culto a la personalidad. De la persecución tampoco se libró
Trotski, asesinado en su exilio mexicano (1940).
En 1936 se consideró que el
socialismo había tenido tantos éxitos que se proclamó una nueva Constitución,
“la única del mundo que es absolutamente democrática”, según Stalin. Esta
Constitución mantuvo la estructura federal e institucional de la de 1924. El
Partido Comunista reforzó su poder sobre las instituciones del estado: si se
quería participar en la vida política a través de los soviets, era necesario
pertenecer al Partido, ya que éste imponía las candidaturas.
Balance. A lo largo de la década de los años treinta,
la URSS experimentó un profundo cambio en su estructura económica y pasó a ser
un país industrializado: su población rural pasó de ser el 82% de la población
total en 1926 a ser del 67% en 1939.
Gracias a los planes quinquenales, la producción de hierro y de acero se
cuadruplicó (al igual que la energía), y la de carbón se multiplicó por 3,5.
Sin embargo, la primacía dada a la industria pesada produjo consecuencias
negativas: por un lado, se descuidó la modernización de la agricultura, con una
producción que ni siquiera se aproximó a la mitad de las previsiones, lo que en
muchas ocasiones provocó problemas de abastecimiento de la población; por otro,
se relegó la industria de consumo, lo que repercutió en el bajo nivel de vida
de la población.
Por el contrario, fueron considerables
las mejoras en la sanidad, en la red de transportes y en educación: el
analfabetismo desapareció, el número de alumnos pasó de 7 millones en 1914 a 26
millones en 1939, y el número de universidades y escuelas técnicas pasó de 71
en 1913 a 448 en 1939.
La gran burocratización de la vida
política y económica (que beneficiaba a la elite del Partido Comunista -nomenklatura- mediante la acumulación de
cargos y privilegios), el aumento de los gastos en armamento, el bajo nivel de
vida de la población, la represión política y la falta de libertades fueron los
aspectos más negativos de los cambios producidos por el nuevo régimen comunista
de la URSS.
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